De la escuela de hoy a la escuela de mañana


Publicado por MP | Miércoles 10 de Julio de 2019

No estamos satisfechos del modo cómo funciona la educación hoy en la mayoría de las instituciones educativas, especialmente en las primarias y secundarias. Somos conscientes de que las nuevas generaciones que se asoman a ellas son muy diferentes de como éramos nosotros de pequeños y  no sabemos bien cómo educar a niños y niñas que tienen intereses muy distintos, así como hábitos y afectos más amplios y dispersos. La enseñanza memorística pasó de moda, lo mismo que el largo discurso de un profesor o maestro ante el pizarrón. Los contenidos tradicionales no interesan a las generaciones jóvenes, ni piensan mucho en su futuro, sino en comunicarse por los smartphone y divertirse. ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo podemos cambiar nosotros los educadores para que los fines de una educación de calidad, que prepare a los jóvenes para una vida diferente a la nuestra, se puedan lograr?

Una cosa es cierta y es que la educación ya no tiene como único fin la mejora de los conocimientos y la formación del carácter. Buscamos, o debemos buscar, una educación completa que abarque la inteligencia, los sentimientos y afectos, el cuerpo, el espíritu, las relaciones con los demás, el sentido ciudadano, el respeto por la naturaleza. Queremos una educación que abarque todo, y eso es bueno pero muy exigente. De ahí que, como primera conclusión, la relación estrecha entre los padres y los educadores es indispensable, no simplemente para darles a conocer cómo va el alumno en la escuela, sino para pensar entre todos cómo mejorar lo que hacemos como educadores, tanto padres como maestros.

Una primera pregunta no por sabida menos importante debemos  formularnos: ¿para qué sirve la educación?, ¿por qué tenemos que educar? Una primera respuesta sería que la educación es necesaria para la felicidad individual y para la supervivencia y progreso de la especie humana. Está bien, pero ¿realmente buscamos eso cuando educamos? Porque nos damos cuenta de que la educación, como todo lo humano, es ambigua, sirve para el bien como para el mal. Como dice Oscar Picardo João: “Los medios educativos y científicos, y por ende el conocimiento, son la clave del desarrollo; sin embargo, el conocimiento, por sí mismo, ha sido también la base del devenir inhumano, de donde han emergido las carreras armamentísticas, la tecnología deshumanizante, la manipulación genética y las diversas formas de economicismo salvaje”. i Por lo tanto debe estar muy claro en toda institución educativa que se quiere educar para hacer mejores personas, no para ideologizarlas ni para inculcarles fines perversos. La escuela católica quiere ayudar a mejorar la fe religiosa de los alumnos y sus padres, porque piensa que es el mejor legado que puede transmitirles para hacerlos más felices y mejores colaboradores en la construcción de una sociedad mejor.

Ahora hablamos de que los alumnos han de adquirir competencias. Esa famosa palabrita abarca muchas cosas: capacidad de interiorización, capacidad de dar razón de lo aprendido y de justificarlo como valioso, ponerlo en relación con los conocimientos aprendidos anteriormente, facilidad para aplicarlo a la relación con los demás y con el entorno, capacidad ética para distinguir lo bueno y conveniente de lo malo y rechazable, disposición a ayudar a los que todavía no poseen esas competencias. Ser competente es dominar un área del conocimiento y ser capaz de aplicarla al mejoramiento propio y de los demás.

También se habla mucho de la transversalidad de los conocimientos y de los valores, es decir, de que lo conocido y valorado se encuentra también o se aplica a lo desconocido hasta ahora. La lógica, esa capacidad de ver sentido y orden en un proceso mental y de relación con otros conocimientos, no es propia solamente de las matemáticas, sino de todas las ciencias y también de las relaciones humanas. Actuar conforme a lo conveniente y esperado es actuar con lógica. La historia no es solamente conocimiento de hechos del pasado, sino aprendizaje para el futuro. Y también sirve para conocer y valorar cómo han surgido tantas áreas científicas, tantas propuestas tecnológicas que hoy modelan nuestras vidas. La historia penetra todas las dimensiones de lo temporal. La admiración y el asombro tienen que ser despertados en los niños al ponerlos en contacto con los avances prodigiosos de la tecnología moderna, y también ante la variedad de conocimientos que abarcan las ciencias y las letras, y ante la naturaleza tan maravillosa que nos rodea. Lograr despertar en los niños la admiración y el asombro es abrirles las puertas de la sabiduría. El lenguaje es el más transversal de nuestros conocimientos y valores. El lenguaje todo lo domina, todo lo moldea, todo lo enriquece, todo lo expresa, y por eso es tan importante el aprendizaje no sólo de una sino de varias lenguas, que nos hacen humanos, que nos emparentan con toda la historia de los seres humanos próximos y remotos. La riqueza del lenguaje está expresada en los escritores y por eso sigue siendo muy importante formar buenos lectores y personas capaces de expresarse por escrito con corrección y elegancia.

El aprendizaje ocurre por medio de la experiencia personal y cotidiana no preceptuada, y esa es la forma en que todo el mundo ha aprendido y sigue aprendiendo los conocimientos, destrezas y habilidades más importantes para la vida. También ocurre al ponernos en contacto con ideas y sentimientos ajenos a través de los libros. Este es el aprendizaje formal tradicional, ampliado modernamente con el mundo virtual hasta fronteras inimaginables. También ocurre por descubrimiento, es decir, por la colocación expresa e interesada ante un experimento físico o social, del que se desconoce sus causas y adónde va a parar. Este último es el aprendizaje más original y difícil de lograr, pero es bueno introducirlo de vez en cuando en la planificación formal de la escuela.

A medida que el niño crece y se convierte en joven hay que enseñarle a preguntar y preguntarse, porque esas preguntas darán sentido a su vida. Dice Otto Maduro: “Quizás lo que mejor define la vida de un ser humano cualquiera no son sus respuestas, sino las preguntas que carga a cuestas. Son las preguntas las que empujan a buscar, crear, pensar, imaginar, inventar, transformar, mejorar, enriquecer, preocuparse, ocuparse, cuidar, dialogar, escuchar y darse. iiNuestras escuelas no enseñan a preguntar y preguntarse, sino que dan respuestas a cuestiones que los alumnos no se preguntan ni les interesan.

Alguno se podrá preguntar si el aprendizaje futuro será exclusivamente por internet, y por tanto de modo individual, aunque orientado desde las redes y favorecido por tantos links que remiten a saberes complementarios. Creo que esta forma de aprender ya es actual y mejorará con el futuro, pero necesita siempre de la guía personal e inmediata de un orientador o maestro. No creo que esta forma individual de aprender sustituirá y eliminará las escuelas como lugares de aprendizaje completo, de relaciones con iguales, de surgimiento de amistades, de corrección y estimulación cercana, de apertura de nuevos horizontes. El niño o la niña no pueden ser abandonados a sí mismos, sino que necesitan el ojo cercano, amoroso y supervisor de padres, madres y maestros. Pero ellos han ingresado ya en la sociedad en red, que multiplica las conexiones de un modo vertiginoso: “A nivel global, las métricas que se registran cada 60 segundos son impactantes: 3,8 millones de búsquedas en Google, un millón de ingresos en Facebook, 41,6 millones de mensajes enviados por Whatsapp y Messenger, 4,5 millones de videos vistos en Youtube, más de 390.000 aplicaciones descargadas, 347.222 scrolling en Instagram y 694.444 horas vistas en Netflix. Todo esto en un minuto en 2019. Multipliquemos por horas, días, semanas, meses…” iii Los jóvenes son cada vez más contribuyentes a esa sociedad en red. Los adultos de mucha edad tenemos que aprender de ellos, aunque nos cueste, y brindarles la confrontación de ese mundo en red que ellos viven con los valores humanos y cristianos que tienen que ser conservados para que la humanidad no perezca. El uso individual de los celulares en clase puede ser prohibido tajantemente porque es una muestra de desconsideración al profesor y a los compañeros, dispersa la atención, perjudica la expresión y aísla del entorno… o puede ser utilizado con acompañamiento como herramienta de investigación, como ya se hace en la Escuela de Educación de la UCAB por parte del profesor José Javier Salas para la enseñanza de las matemáticas y de la física.

La comunicación entre los docentes, el intercambio sobre lo que resulta bien o mal, la planificación conjunta de los métodos de enseñanza se hace en muchos planteles, pero no en otros. Las preguntas sobre el modo de ser de los jóvenes actuales, los interrogantes sobre lo que es valioso aprender para ellos, la  forma en que los mismos alumnos pueden enseñar a sus compañeros… son muchos los temas de intercambio entre los docentes y con los padres y representantes. Los directores de las escuelas son los que deben motivar ese intercambio y participar en él.

Estas son algunas preocupaciones que compartimos los que estamos descontentos con la situación actual de la educación en Venezuela. En muchos países se están haciendo propuestas y experiencias interesantes. Es necesario conocerlas para poder aplicarlas aquí cuando el contexto político y social haya cambiado a mejor. Por ejemplo, “Papoula, Espacio de pedagogía libre” iv, desarrollado en Fuentelfresno, pueblito de la provincia de Soria en España. Como dice la autora del informe, “Este proyecto surgió del interés de un grupo de familias por ofrecer a sus hijas/os una educación diferente, asumiendo con ello la plena responsabilidad de su proceso educativo. Este espacio se creó con el fin de permitir a los niños y niñas desarrollar todo su potencial, considerando todos los aprendizajes (cognitivos, afectivos, emocionales, sociales, motores…) desde una visión holística del ser, partiendo de sus propias necesidades y deseos.” Hay otros muchos proyectos y experiencias que ya han sido validados, entre otros países, en España y los Estados Unidos. En algunos colegios de Fe y Alegría hay iniciativas parecidas. Hay que conocer, hay que probar, no hay que temer al fracaso. Lo peor que nos puede pasar es dejar las cosas como están. El futuro de los niños nos pide creatividad y dedicación.

 

F. Javier Duplá sj

18 de junio de 2019

 

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i Oscar Picardo Joao, “Educación y realidad”. Introducción a la Filosofía del Aprendizaje, Colección Pedagógica Formación Inicial de Docentes Centroamericanos de Educación Primaria o Básica, Volumen 3. (Citado por: Hna. Daniela A. Cannavina, Secretaria de la CLAR, “De la escuela de los saberes a la escuela con sentido”, III ENCUENTRO INTERAMERICANO DE PASTORAL EDUCATIVA Panamá, 31 de mayo al 2 de junio 2019).

ii Otto A. Maduro, “Mapas para la fiesta”. Reflexiones latinoamericanas sobre la crisis y el conocimiento,

Centro Nueva Tierra, p. 144. (Citado por: Hna. Daniela A. Cannavina, Secretaria de la CLAR, “De la escuela de los saberes a la escuela con sentido”, III ENCUENTRO INTERAMERICANO DE PASTORAL EDUCATIVA).

iii Óscar A. Elizalde Prada, “De la escuela desconectada a la escuela en red”, III ENCUENTRO INTERAMERICANO DE PASTORAL EDUCATIVA, Panamá, 31 de mayo al 2 de junio 2019.

iv Cristina Antoñanzas Cazador, “Manual de creación de proyectos de pedagogía libre”, Boletín CpalSocial del

lunes 17 de junio de 2019.