La preservación de los espacios públicos es tarea de todos


Publicado por MP | Sábado 16 de Noviembre de 2019

Cuando se camina por la calle es notorio observar grandes espacios públicos ocupados por desechos sólidos o basura que muchas personas depositan allí para no rellenar el patio de sus residencias con esos materiales no deseados. Esta situación es consecuencia directa de dos factores que están fundamentados en la educación ambiental y la educación ciudadana: no existe entre la colectividad una cultura de preservación de los espacios públicos, mientras, por otra parte, es nulo el servicio de un aseo urbano que se haga cargo de la recolección de los mismos. Es tarea de la educación ambiental y ciudadana generar cambios entre los habitantes de una ciudad, sector o barrio para mitigar esta situación.

Los espacios púbicos como plazas, bulevares, carreteras, iglesias, áreas verdes, centros comerciales, teatros, entre otros, son eso, lugares de asistencia pública. Sin embargo, parece que precisamente por esa razón es que entre la colectividad se asumen como lugares donde “podemos hacer lo que queramos” y por ello se maltrata su arquitectura, se invaden de desechos sólidos, se rayan sus paredes y hasta se hurtan objetos que son parte de su estructura. ¿Es esto posible? Indudablemente es un ecocidio[1] a esos espacios de interés cultural y colectivo.

Las plazas, iglesias, teatros, centros culturales, centros comerciales y áreas verdes de una ciudad, sector o barrio guardan en sí una historia que data de tiempos memorables para la sociedad de hoy y por esta razón se consideran patrimonio local, regional o nacional. Los referidos espacios construidos por los entes gubernamentales con el apoyo de las comunidades, se reconocen como patrimonios por tener un valor intrínseco al considerarse innatos durante los procesos geohistóricos y, por ende, poseen un indicador de identidad para esas colectividades (Atencio y col., 2013). Preservar tales espacios debe ser una tarea de todos.

Esta labor es una dimensión que debe ser abordada en los centros educativos, como pilares de la sociedad. La labor pedagógica de los profesionales de la Educación Primaria y Media General no solo debe focalizarse en el hecho de que los educandos lean con fluidez, escriban bien, resuelvan operaciones matemáticas, se aprendan los nombres de los personajes históricos, memoricen los estados y capitales del país; la idea es formar ciudadanos, lo cual guarda estrecha relación con todo lo que nos rodea. Ser ciudadano significa convivir en ciudad y con la ciudad, lo que denota una delgada relación entre el “ser persona” y los espacios que integran el entorno inmediato. Debido a esto, preservar los espacios públicos está dentro de los estándares de ser ciudadano.

Ahora bien, ¿cómo lograr en los estudiantes actitudes de respeto y conservación de los espacios públicos de su localidad? Teóricos de las Ciencias Sociales apuntan que a partir de una enseñanza contextualizada de los contenidos geográficos (Educación ambiental) e históricos (Educación ciudadana) se adquieren sentimientos de valoración de los lugares de interés público dispuestos en su entorno inmediato (Atencio y col, 2013; Barreto y Bernal, 2016; Labarca y col., 2018). Estos autores aseveran que el docente debe adquirir, diseñar y aplicar recursos didácticos para acercar al estudiante a lo real, lo cercano, lo vivencial.

En función de ello la utilidad de los espacios locales, sean naturales o humanizados, son un escenario idóneo para la enseñanza de contenidos geográficos e históricos, incentivando en el estudiante el conocimiento de los lugares que son parte de su localidad: conocer los espacios cercanos a la escuela y/o comunidad acentúa los sentimientos de valoración, preservación y cuidado de tales lugares que forman parte del paisaje cotidiano, propiciando así una educación ambiental y ciudadana desde una postura integradora de dichos espacios. Así lo dictaminan Atencio y col. (2013) al alegar que el individuo desarrolla sentimientos de valoración solo hacia aquellos espacios que conoce a profundidad.

Una práctica pedagógica centrada en la realidad es aquella que invita a los educandos a conocer, desde su entorno, las potencialidades que los espacios públicos ofrecen tanto a lo académico, lo ambiental como a lo social, pues a partir de ellos se pueden articular los conocimientos a ser abordados en el aula. Por ejemplo, al visitar el centro cultural de la comunidad el docente podrá propiciar una interacción de conocimientos a partir de referentes teóricos como la cultura local (Ciencias Sociales), el espacio humanizado (Geografía), efemérides locales (Historia), figuras geométricas (Matemáticas), entre otros aspectos.

Es pues, tarea de la escuela y, en específico, del docente engranar las actividades didácticas de su área de formación o asignatura con la visita a lugares de interés cultural, natural, histórico y patrimonial en pro de generar conocimientos forjadores de valores ciudadanos y ambientales en los estudiantes. Ante ello, los autores ya citados proponen las visitas guiadas, salidas de campo, itinerarios didácticos o excursiones, los cuales se diferencian por la metodología de trabajo a aplicar, para abordar conocimientos desde lo real y lo vivencial, incluyendo así al estudiante en los espacios formadores de su cotidianidad.

Para las escuelas de Fe y Alegría, esta labor didáctica permite cumplir con el componente “Formación para la ciudadanía”, aspecto “Formación en valores” y el macroinidcador “El centro promueve el respeto y la responsabilidad por el ambiente, el entorno y lo público”, derivados del modelo educativo de la Escuela Necesaria de Calidad y su sistema de mejora, con miras hacia el logro de las competencias que incentiven a los estudiantes a desarrollar sus múltiples inteligencias, sobre todo la inteligencia naturalista que actualmente se está trabajando en los centros educativos desde la paleta de colores.

 

MSc. Ramón Labarca-Rincón

@RamonJoseLR

 

Referencias bibliográficas

Atencio, Maxula; Gouveia, Edith Luz y Gouveia, Negda (2013). Rutas del patrimonio natural, cultural e histórico: recurso didáctico para la enseñanza de las Ciencias Sociales. Caso: Sur del Lago de Maracaibo, Venezuela. Geoenseñanza, Vol. 18, Número especial. Pp. 5-27.

Barreto, Belmary y Bernal, Jorge (2016). La península de Paraguaná: Un paisaje natural para la enseñanza de la morfología litoral en Ciencias de la Tierra. Investigación y Formación Pedagógica, Revista del CIEGC, Vol. 2(4). Pp. 30-50.

Labarca, Ramón; Barreto, Belmary y Bernal, Jorge (2018). Potencialidades geográficas de la Laguna de Las Peonías (Venezuela) como museo natural para la enseñanza de la Geografía Física. Didáctica Geográfica, Nro. 19. Pp. 127-148.

Soler, Rosel (2017). El ecocidio: ¿crimen internacional?. Documento OPINIÓN del Instituto Español de Estudios Estratégicos, Nro. 128.



[1] 1 Ecocidio se refiere a daños externos, duraderos y graves al medio ambiente. (Soler, 2017).